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Luz de gas


El pasado 22 de noviembre el Ministerio de Igualdad lanzaba “¿Entonces quién?”, una campaña firmada por Ogilvy con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (25 de Noviembre).



Fotografía de Leo Cobo
Fotografía de Leo Cobo


Desde la agencia se reciclaban distintos ejemplos de misoginia mediática para visibilizar la necesidad de una lucha en la que los hombres, como aliados del movimiento feminista, tomen conciencia del modo en que su visión de la realidad perpetúa múltiples formas de violencia.




Durante los últimos años nos hemos habituado a que la violencia de género se combata mediante campañas tristes, sin apenas engagement (conexión e interacciones con la audiencia) y con un AVE (retorno de la inversión mediante impacto en medios de comunicación) que no cubre, ni de lejos, el coste de dichas acciones.


Pese a las críticas, centradas principalmente en el coste de la campaña, las piezas publicadas sorprenden por un importante cambio de guion: lxs protagonistas de la misma son, por fin, los agresores, no las víctimas.


Parece una costumbre que este tipo de trabajos se centren más en revictimizar que en combatir la violencia, pero podemos decir que Ogilvy lo ha logrado.




Pablo Motos, presentador de “El Hormiguero” (Antena 3), se lanzaba al barro un día después para asegurar que el Ministerio de Igualdad se habría gastado un millón de euros en insultarle.


Gracias a su respuesta hemos podido constatar cómo las masculinidades frágiles son capaces de disparar el AVE de una campaña (su ego herido alcanzó a un share del 19,4%, un total de 2.801.000 espectadorxs).



Pablo no está sólo, el presentador ha contado con el apoyo de varixs colaborarxs del programa, entre lxs que cabe destacar una marquesa homófoba cuyos seguidores de instagram oscilan más que el Dow Jones, especialmente desde su última columpiada en el “XIV Congreso Mundial de las Familias”, celebrado el pasado octubre en México.


Durante la emisión del programa, el presentador justificó la legitimidad de sus acciones. Puede que el equipo no se diese cuenta en ese momento, pero dicha intervención sólo disparó el alcance de las piezas.


Con poco argumento, nada de disculpas y mucho video, el presentador se convertía en un gran prescriptor.


No podemos negar la belleza de que aquél que se ha sentido increpado haga exactamente aquello que esperábamos de él. En este caso el equipo tan solo responde con el claim que articula la campaña: “yo no fui”, “¿entonces quién?”.




Luis Benjamín Victoria Navas

comunicacion@lallavenavas.com